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ARCEAU BELLES DU MEXIQUE, EL NUEVO RELOJ DE HERMÈS INSPIRADO EN MÉXICO

Por: M Revista de Milenio
Imágenes: cortesía de la marca

En el escenario de la tradición mexicana, el Jarabe Tapatío se despliega como una danza hechizante, tejida con hilos de ritmo y pasión. Sus notas, como mariposas de colores, revuelan el aire, guiando a los bailarines a través de un laberinto de movimientos que evocan la esencia misma de la alegría. Originario del estado de Jalisco, el Jarabe Tapatío es una expresión artística que celebra la vida y la pasión. En todo baile hay dos cuestiones esenciales: el movimiento y el ritmo. El reloj Arceau Belles du Mexique rinde homenaje a los hombres y mujeres que perpetúan la tradición del jarabe tapatío, el baile mexicano del sombrero. En ese baile originario de Jalisco —un estado que mira hacia las cálidas aguas del Pacífico desde la zona central de México— los bailarines se distinguen por la relativa inmovilidad de sus bustos, mientras que los pies se entregan a una coreografía desenfrenada. 


El reloj Arceau Belles du Mexique ha tomado el cuadrado del pañuelo y lo ha traspuesto al círculo de la esfera, una caja redonda de oro blanco de 38 milímetros de diámetro. La agilidad de los bailarines encuentra su reflejo en el reloj, pues siete de ellos, colocados alrededor de las horas y los minutos, son móviles y giran libremente al son que imprimen los movimientos de la muñeca. Hermès, relojero coreógrafo, ofrece un espectáculo que aúna el dominio del cuerpo y una libertad de expresión sin trabas; sucede lo mismo en una coreografía, que tiene movimientos codificados pero cada danzante los ejecuta desde su propia sensibilidad. Esta ronda, libre y llena de color, se distribuye rodeando un círculo de 23 diamantes en cuyo centro se asientan las horas y los minutos.


En torno a esos siete bailarines móviles hay otros tantos inmóviles, todos ellos confeccionados enteramente a mano. El relieve se ha creado con capas sucesivas de pintura, depositadas de una en una. Los catorce bailarines se disponen a continuación sobre la base de una esfera pintada.


Los siete personajes centrales van montados en un eje que les permite dar vueltas con cualquier gesto. Los otros siete buscan la luz de un bisel con 82 diamantes engastados y son los espectadores estables de la escena central, donde la danza del sombrero disputa a la danza del tiempo el privilegio de desgranar horas y minutos. Bajo esa escena palpita un movimiento automático que carga a perpetuidad el reloj con energía renovada. Ya lo dijo el poeta Virgilio: «El espíritu mueve la materia».

Como un homenaje al folclor y en una edición numerada de 12 ejemplares, el reloj Arceau Belles du Mexique de Hermès rinde tributo a los hombres y mujeres que perpetúan la tradición del jarabe tapatío.

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