ANA MONTIEL: UN LENGUAJE ABSTRACTO

ANA MONTIEL: UN LENGUAJE ABSTRACTO

Por: Betsy de la Vega Tay y Sarah Gore Reeves

Fotografía: Cortesía de la galería OMR

Una transformación continua que cuestiona lo que creemos saber y lo que no entendemos a través de un arte abstracto que no tiene principio ni final. Ana Montiel visualiza esta exposición como un viaje psíquico que revela la naturaleza del alma.

La artista española, Ana Montiel, vive y trabaja en la Ciudad de México. Sus lienzos pretenden sumergir al espectador en un estado semi inconsciente. Más allá de la pintura, sus obras nos invitan a un mundo donde la espiritualidad y la realidad son una alucinación colectiva y controlada.


Ana recoge los colores y los aplica meticulosamente con su pistola rociador al lienzo. Cada grano de color se ajusta hasta lograr un efecto magnético, que cabría en la misma línea que las instalaciones místicas de el artista estadounidense James Turrell.


En exclusiva para M Milenio, Ana nos habla sobre su más reciente exposición en la Galería OMR de la Ciudad de México.

Háblanos sobre el diálogo interno que tuviste para poder arrancar con esta exposición…


Para que la iniciación funcionara sentí que tenía que entregarme por completo, y mantenerme humilde en el proceso. Fue una inmersión completa y también un ejercicio de vulnerabilidad, ya que cuando empecé el proyecto no sabía cómo iba a ir desarrollándose (lo cual francamente me inquietaba) pero esta incertidumbre era clave para que la transformación fuera honesta y transparente.



¿De qué creencias hablas cuando mencionas que quisiste disolverlas al crear Initiation?


Con creencias me refiero a cualquier tipo de idea rígida con la que uno se identifique.


Entiendo como iniciación algo que promueve un cambio existencial en uno. Una iniciación puede ser personal, pero también puede ser colectiva, como la pandemia en la que todavía andamos inmersos o la crisis climática que no deja de ser cada día más preocupante. Con el proyecto Initiation exploro la transformación como idea, como energía, como arquetipo. Veo las obras resultantes como testigos de este proceso, cargado de auto-cuestionamientos y reformulaciones.



¿Hay algo que no te gustaría encontrar en esta búsqueda interior? ¿Y qué si te gustaría que se hiciera más visible en tu propio cuestionamiento?


Creo que es importante ser humilde en cualquier tipo de búsqueda o trabajo personal, y confiar en el guión de la vida. Siento que ponerme a pensar en lo que quiero o no quiero encontrar es desviarme del camino con especulaciones de mi ego. Me resulta importante el tratar de no proyectar los deseos de uno en un proceso de cambio, o cuando uno hace trabajo personal o chamánico. Siento que uno al final se va a encontrar con lo que necesita, ¡y esto no es necesariamente lo que uno cree que quiere!

Por lo general en mi vida intento abrazar todas las emociones y situaciones que van apareciendo. Trato de reconocer sus luces así como sus sombras. Para mí, todo tiene su lugar y es igualmente valioso.



Sabemos que los ritos, símbolos y filosofía forman parte importante de tu trabajo. ¿De qué manera te ha inspirado México con sus tradiciones para seguir creando?


El trabajo chamánico y la búsqueda espiritual en la que he profundizado durante mis casi ocho años en México han sido clave para mi trabajo. Honestamente creo que cambiar Londres por México fue de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Este país me resulta inspirador por una infinidad de motivos y siento que me recibió con los brazos abiertos. Estoy profundamente agradecida con esta tierra.



¿Cómo escoges los colores con los que vas a trabajar?


He estudiado teoría del color a lo largo de los años, pero trato de no racionalizar mis decisiones cromáticas. Las obras naturalmente van indicando el camino a medida que uno avanza en el proceso y trato de ser desapegada con mis intenciones respecto a una pieza, porque sé que como la veo en mi cabeza al inicio va a ser muy diferente a como termina. Intento trabajar de manera intuitiva cuando pinto, para mí el proceso es más un diálogo que un monólogo.