COMO QUEDARSE EN CASA

COMO QUEDARSE EN CASA

Por: Regina Reyes-Heroles C.

Imágenes: Cortesía de la marca

Frente al Parque Lincoln, Casa Polanco es ese hotel que nos hace sentir como que hemos llegado a la residencia de un amigo que sí entiende lo que es el lujo.

Regresar a los inicios, eso es Casa Polanco, el hotel recién inaugurado en Polanco, Ciudad de México, en junio. Se trata de historia, arquitectura, diseño y mucha pasión.


En una propiedad catalogada, que representa la historia arquitectónica de esa colonia y frente al Parque Lincoln con sus espejos de agua, se lograron 19 habitaciones inundadas de luz natural que enmarcan camas con sábanas de algodón egipcio de 600 hilos tejidos en Suiza sobre las cuales uno quiere tumbarse y olvidar lo sucedido en la ciudad.

Casa Polanco es como llegar a la casa de un amigo, quien con cariño te recibe y ofrece su recámara favorita, que por cierto, tiene esculturas de Rodrigo Garagarza, arquitecto y escultor mexicano quien reinterpreta los juguetes mexicanos como arte-objeto, lámparas del diseñador Héctor Esrawe y muebles de madera de Alfonso Marina, ebanista mexicano.


Entrar es un lujo, cada detalle fue pensado y tiene un sentido, algo que hacemos cuando decoramos nuestro hogar. Los pisos de mármol que cambian según dónde uno esté, la obra del pintor mexicano Ricardo Mazal, los accesorios que nos trasladan a los años 30, 40, 50 y hasta los 60 que fueron elegidos en tiendas de antigüedades y bazares por Mónica Romo y su hija Mónica Novelo, de M+M, todo fue reflexionado para que el huésped se sienta en confianza y apapachado.


Cada espacio en Casa Polanco es distinto y ofrece algo único, algunas suites tienen terraza, otras se integran al exterior con ventanales que no dejan pasar ni el cantar de los pájaros y algunas otras tienen tinas para relajarse con amenidades de baño Xinú. El huésped podría regresar 19 veces y tener una visita única cada vez.


La casa catalogada se conecta vía un pasillo de madera y vidrio con un edificio moderno, mucho más sobrio construido por el arquitecto Claudio Gantous, que alberga otras habitaciones o suites y una de las terrazas en las que se respira entre las copas de los árboles la intensidad del Parque Lincoln, construido en 1966 y que fue el primero en la colonia. Los huéspedes pueden salir caminando o en bicicleta -Casa Polanco ofrece algunas en préstamo- y cruzar Julio Verne para llegar a ‘Polanquito’. Ahí, comer, beber, disfrutar y deleitar son algunos de los verbos que se podrán poner en acción.


Pero Casa Polanco no solo se trata de suites y el exterior, no hay que salir si no se desea, la intimidad del lugar permitirá encontrar dónde pasar momentos sabrosos, ya sea una clase de yoga o pilates en el gimnasio, un desayuno selecto de la chef Martha Brockman en la Veranda un patio interior con techos de doble altura lleno de luz o el Tea Time con sándwiches, scones y una copa de vino en la biblioteca.


La seducción de Casa Polanco no sería posible sin la visión de Octavio Aguilar, creador de este espacio al que el mundo entero podrá llegar para probar la verdadera experiencia de vivir en una de las mejores y más lujosas zonas de la Ciudad de México. Octavio conoce Polanco, no solo vive ahí con su familia, ha recorrido sus calles y visto los cambios, ha sido parte de ellos y ahora, en este proyecto sumamente personal, transmite esa pasión por este centro urbano que no se detiene jamás y que quizá esté llegado a otro momento de plenitud justo ahora.


Casa Polanco es regresar a los despistados inicios de la colonia 


Polanco: una casona con detalles de cantera, espacios que se integran con lo verde de la colonia y, sobre todo,  experimentar el lujo inadvertido que solo se logra por quienes saben que el mayor lujo de todos es el tiempo y el disfrute de este.