ELISA CARRILLO

ELISA CARRILLO

Por: Sarah Gore Reeves y Betsy De la Vega Tay

Fotógrafo: Alex Waltl

“Quería crear un espacio para que los niños estuvieran involucrados con las artes debido a que yo también logré perseguir mi sueño, gracias a la ayuda de otros. ”

A Elisa Carrillo la fotografiamos en Berlín. Durante la sesión, le pedimos que soltara su cabello, ya que al ver las imágenes ante la cámara notamos una cierta sincronía con el movimiento de su cuerpo —sin duda era una armonía perfecta—, como una coreografía de ballet. Entre la mezcla de sus trajes de ensayo y la indumentaria que elegimos para fotografiarla, creamos una atmósfera como la que se vive durante sus espectáculos y entonces comprobamos que la bailarina, indudablemente, posee la energía de un caballo salvaje en cuanto entra en su papel.


La mexicana tiene una preparación y estudios de primer nivel que la han llevado a ser hoy codirectora de la Compañía Nacional de Danza de México y bailarina principal del Ballet del Estado de Berlín. También es miembro del Consejo Internacional de Danza de la UNESCO, directora artística de la Fundación Sir Anton Dolin y directora general de la Fundación Elisa Carrillo Cabrera A.C., con la cual ha celebrado las reconocidas galas “Elisa y amigos” en apoyo a los jóvenes aspirantes en la danza.

S: ¿Qué te trajo al ballet?

E: Fue casi por error. Es común que los padres quieran inscribir a sus hijos en actividades, en mi caso, mi familia eligió el ballet. Fue ahí donde mi maestra descubrió mi talento. Yo solo tenía cinco años, pero ella vio mi técnica y le dijo a mi madre que podría bailar profesionalmente. Fue una gran sorpresa para nosotros. En esa época, mi madre me llevó a ver a la Compañía Nacional en el Palacio de Bellas Artes y desde ese momento supe que quería ser bailarina. Nunca pensé que sucedería, pero se convirtió en mi pasión y luego, con el tiempo, en mi carrera.



S: Lamentablemente, hemos visto un aumento en la violencia contra las mujeres en tu ciudad natal de Texcoco, en el Estado de México. ¿Fue esta también tu experiencia al crecer?

E: Tengo que decir que cuando crecí allí las cosas eran completamente diferentes. Era una niña feliz y nunca sentí peligro. Por supuesto, ahora las cosas han cambiado y estoy preocupada ya que mi estado es uno de los peores de México. A través de mi fundación, realizo proyectos culturales en colaboración con el gobierno para que, con suerte, podamos mejorar las cosas en beneficio a las próximas generaciones.



S: ¿Es por eso que comenzaste tu fundación?

E: Amo México. Cuanto más lejos estoy, más conectada me siento. Quería crear un espacio para que los niños estuvieran involucrados con las artes debido a que yo también logré perseguir mi sueño, gracias a la ayuda de otros. Me siento motivada a hacer lo mismo por la gente de mi país. Incluso, si dejara de bailar, sentiría la necesidad de retribuir. Ver a los niños motivados por las artes me da esperanza.



S: ¿Cuál es tu experiencia como latina en el mundo del ballet?

E: Cuando me fui de México a Londres, tenía 16 años. Tenía un poco de complejo porque todas las bailarinas tenían una piel hermosa y cabello claro. Mi look era el opuesto al europeo. Como no me veía como la típica bailarina,
también sentía que no era igual de buena que ellas. No fue hasta unos años después que gané confianza en mí misma. Me eligieron para papeles justo debido a mis diferencias. A partir de ahí, comencé a apreciar más mi piel y cabello oscuros. Ser diferente es algo bueno y creo que todos debemos aceptar lo que nos hace únicos.



S: Durante el 2020 presenciamos un llamado global en favor de la inclusión y falta de diversidad. ¿Cuál es tu opinión acerca de estos temas dentro del mundo de la danza?

E: Encuentro este tema muy delicado porque respeto a todos y creo que todos deberían tener la oportunidad de perseguir sus sueños. Al mismo tiempo, entiendo que el ballet consiste en dar vida a una fantasía visual. Creo que los roles deben asignarse a la mejor persona para el puesto. Todos tenemos la capacidad de hacer lo que sea que nos propongamos en cuanto a técnica. Dicho esto, si hay un ballet cuya historia se basa en África, no creo que se deba elegir a un europeo de piel clara o incluso a un mexicano para que interprete el papel. El papel debe ir para aquellos que puedan dar vida a la fantasía. En ocasiones he interpretado al cisne blanco porque técnicamente era capaz, sin embargo, se me obligaba a pintar mi cuerpo de blanco, lo que una bailarina de piel más clara no hubiera tenido que hacer. Podría ser elegida como princesa o hada, pero sé que el papel se adapta mejor a una bailarina más joven. Actualmente, estoy trabajando en un ballet donde soy la Reina Madre, que se ajusta a quien soy. Es como actuar, puede que no tengas el papel de la niña, pero puedes tener el de la tía o la madre y seguir siendo el papel principal. Ahora que soy mayor y tengo experiencia, me doy cuenta de la importancia de interpretar papeles que se adapten a cada quien, incorporando las diferencias, ya que todos tienen su propio talento único para ofrecer.



S: ¿Cuánto tiempo más esperas seguir con el ballet?

E: Espero poder bailar mientras esté sana. Hoy en día, la danza ya no es solo ballet, se ve un aumento en la popularidad de estilos como el contemporáneo. Espero estar en el negocio incluso si no estoy en el escenario todo el tiempo.