PIA CAMIL

PIA CAMIL

Por: Sarah Gore Reeves

Fotografía: M Studio

La artista contemporánea mexicana Pia Camil utiliza su trabajo como puente para desafiar las ideologías sociales y económicas actuales. Sus medios incluyen pintura, escultura, instalación y actuación.

La artista contemporánea mexicana Pia Camil utiliza su trabajo como puente para desafiar las ideologías sociales y económicas actuales. Sus medios incluyen pintura, escultura, instalación y actuación.


Es licenciada en Bellas Artes por la Rhode Island School of Design y obtuvo una maestría en Artes Finas por la Slade School of Fine Art, en Londres. Sus obras han sido expuestas internacionalmente, en el Museo Guggenheim de Nueva York, el Tramway Art Space de Glasgow, la Galerie Sultana de París y el Basque Museum Center for Contemporary Art de Vitoria-Gasteiz, España.


Camil es reconocida por su capacidad para combinar el paisaje urbano mexicano, el lenguaje estético del modernismo y su relación con el comercio minorista y la publicidad en su trabajo. Ella espera motivar a la gente para que se involucre en cuestionar la política del consumerismo.

Tu obra habla sobre consumismo, y usas la ropa que consumimos todos los días para convertirla en piezas, ¿crees que si hubiera más información sobre el daño ambiental que causa el consumo desmedido, la gente seguiría comprando de la misma forma?

Según el documental The True Cost (2015), la industria de la moda es la que más contamina a nivel mundial, y no solo eso, ahí nos explica que sus políticas y prácticas laborales son devastadoras. Está claro que el problema no solo son los consumidores sino también la industria. Sí es posible cambiar nuestra relación con lo que compramos, apoyando marcas locales, sustentables y con políticas laborales que beneficien al trabajador, pero hay que entender que no siempre es el caso, la gente con menos recursos no tiene esa opción. La razón por la que el fast fashion es popular es por que es barato, entonces entramos en un círculo vicioso donde el comprador termina por ignorar esas injusticias. En México, existen las pacas, grandes cantidades de ropa que se venden en todas las zonas del país a precios accesibles, cumpliendo así con una necesidad importante para un sector grande de la población, pero tiene otro nivel de complicación: sabemos que mucha de esa ropa es traída al país ilegalmente.



¿Crees que la pandemia haya desviado la atención sobre la crisis de inmigración mundial?

La pandemia ha desviado la atención de todo y estamos en un reajuste a escala mundial. Pero específicamente en la inmigración hemos visto un renovado interés debido a las elecciones estadounidenses. Las malas políticas de Trump con respecto a la inmigración están siendo expuestas y ahora sabemos que la resolución que tomó de separar a más de 500 familias de sus hijxs en la frontera fue una decisión política y consciente. ¡Eso es alarmante!



El urbanismo ha cambiado, dado que la gente hoy está buscando vivir fuera de las ciudades, ¿crees que esto afecte el arte?

Al contrario, yo creo que lo beneficia. El arte no solo se hace en las ciudades. Es importante descentralizar las grandes urbes para poder tener una oferta representativa de la diversidad que hay en el país. Lo que estamos viendo con los artistas, algunas galerías y ferias de arte, como Material, es que están buscando la manera de descentralizarse. Este tipo de iniciativas son positivas para el mundo del arte y necesarias para tener una escena más diversa, interesante y propositiva.



Te fuiste a vivir al campo, ¿crees que es importante para la educación de tus hijos este cambio?

Algo que nos ha enseñado la pandemia es que tenemos que reevaluar nuestra noción de lo que consideramos una "buena" educación. No solo se trata de lo académico sino de fomentar otros valores como la empatía, el sentido de la colaboración y gratitud por la naturaleza. Mi esposo Mateo Riestra lleva 10 años desarrollando una plataforma educativa llamada ALBA en la cual promueve justamente esos valores como las habilidades esenciales a desarrollar en el siglo XXI. Aún no sabemos el impacto que tendrá la pandemia en nuestrxs hijxs (el virus siembra desconfianza en las personas y el mundo que las rodea. El distanciamiento, aunque necesario, no es bueno. Creo que es importante poder acercarlos a la naturaleza, que tengan contacto con ella y la única forma de hacerlo es dándoles el ejemplo.



Después de vivir en Europa y Estados Unidos, y probar nuevas técnicas en el ámbito del arte, ¿qué hace especial a México?

Pertenezco a una generación donde el mercado del arte empezaba a abrirse un poco más hacia el extranjero. En ese entonces las escuelas de arte en México no te capacitaban para ejercer una carrera en arte contemporáneo. Se centraban más en producción y teoría del arte. Eso ha cambiado con escuelas como SOMA. Las experiencias que tuve en el extranjero me formaron y me dieron una visión mucho más amplia de la que tenía. Pero después de casi 10 años fui deportada porque trabajaba. En México pude llevar a cabo proyectos que hubiera sido imposible hacerlos en otro lado. En ese tiempo podía vivir con el sueldo que ganaba editando una revista y aprovechar el resto del tiempo para trabajar en mi obra. Creo que eso hizo toda la diferencia.



México es un país avanzado en arte, pero atrasado en moda. ¿Qué opinas al respecto?

Estoy en desacuerdo con esa teoría. Al contrario, creo que México está en un momento muy propositivo en cuanto moda, hay marcas muy interesantes como Barragán (con sede en Estados Unidos pero fundada por un mexicano), agencias de modelaje como Güerxs (enfocadas en temas de género), o la película Ya no estoy aquí de Fernando Frías de la Parra que han definido el estilo mexicano a nivel internacional y no le piden nada a nadie. Son propuestas frescas con mucha identidad y situadas totalmente en nuestro tiempo. Creo que parte del error es tratar de hacer esa valoración con estándares extranjeros, cuando aquí hay mucho de dónde sacar.



¿Siempre quisiste ser artista? ¿Quién o qué te inspiró?

Sí, en algún momento pensé que iba a dedicarme a la arquitectura, pero el arte siempre me acompañó. Me inspiraron mis papás al permear mi casa con su gusto por el arte, numerosas visitas a los museos con mi mamá y el interés por la cultura por el lado de mi papá. Más adelante fui descubriendo que ese era un lenguaje con el que me sentía cómoda y me podía expresar con facilidad. Cuando supe que podía hacer una carrera en arte, gracias a la recomendación de un maestro de la prepa, no lo pensé dos veces.



¿Qué te ha hecho triunfar?

Creo que la pregunta en sí es un poco problemática. Sí he tenido logros importantes en mi carrera y se lo debo a 20 años de mucho trabajo y dedicación. También he tenido una buena dosis de suerte y el apoyo de mucha gente valiosa. Pero francamente no estoy segura de haber encontrado el triunfo o en base a qué lo definiría. Estamos condicionados a medirnos a través de nuestros triunfos laborales y eso no es sano. Así como subes puedes bajar, por eso es mejor mantener un balance y una buena perspectiva sobre lo que queremos y que nos define fuera del campo laboral.



¿Consideras que hay más trabas en el mundo del arte para una mujer que para un hombre?

Ser mujer en un lugar como México y especialmente en las artes puede llegar a sentirse limitante, pero eso nunca me frenó. En muchas ocasiones llegué a pensar que tenía más que ver conmigo que con el sistema, pero conforme fui creciendo y acumulando experiencia y reconocimiento, me preguntaba: “¿Por qué en mi país no sucede lo mismo? He hecho innumerables exposiciones en diferentes partes del mundo, menos en México”. Aquí solo he hecho una exposición institucional y próximamente tendré la segunda en el Museo Tamayo. Afortunadamente creo que eso ha ido cambiando, ahora hay más mujeres en México dirigiendo instituciones y eso me entusiasma.



En tu obra Lover's Rainbow hablas sobre sembrar esperanza en la tierra, ¿qué te da esperanza hoy en día?

Justamente la tierra es la que me da esperanza. Después de ver el documental Kiss the Ground, fue increíble aprender que el campo es la respuesta para frenar el curso aparentemente irreversible del calentamiento global. El suelo es el principal almacenador de carbono, hay prácticas agrícolas como las teorías de Masanobu Fukuoka (The One Straw Revolution) que nos ayudarían no solo a disminuir la huella de carbono, sino a desacelerar su curso. Es un hecho que nuestro planeta va a seguir con o sin nosotros y lo que realmente está en riesgo es la humanidad. Hay que aprender de la Tierra y vivir de manera sostenible. Mi esposo Mateo y yo llevamos cinco años trabajando en un proyecto sustentable, aprendiendo temas de manejo y captación de agua, reproduciendo y plantando varias especies de árboles y empezando con el cultivo de miel y café. Con ello buscamos generar pequeñas producciones que motiven a los productores locales a hacer lo mismo. Hay que aprovechar esta ventana que tenemos para atender el llamado de la Tierra y lograr un cambio significativo entre todxs.