RAMLA ALI

RAMLA ALI

Por: Sarah Gore Reeves

Fotógrafo: Gavin Bond


Es una mujer fuerte y decidida, busca superarse dentro y fuera del ring y quiere servir de motivación para su nación.

Ramla Ali probablemente no era uno de los nombres más conocidos en los pasados Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Sin embargo, la boxeadora es una de las voces más importantes en la lucha contra la desigualdad y el racismo. Su presencia en los juegos olímpicos fue más allá de ir a competir en boxeo, fue una señal de esperanza para la gente de su país y un mensaje de que los sueños son posibles a pesar de los retos que se viven en el día a día en su natal Somalia. Ella misma ya es historia y su nombre invita a seguir sus pasos no solo en el presente, también en el futuro. Ramla más que una atleta, es una referencia e inspiración para las mujeres.

Ramla Ali está renegociando y cambiando el papel de las mujeres musulmanas en los deportes, el arte, la moda y la vida. Nació en la década de los noventa en Mogadiscio, Somalia, en plena guerra civil. Forma parte de una familia de siete hermanos, uno de los cuales murió cuando una granada cayó en el patio de su casa mientras jugaba. Temiendo por sus vidas y la necesidad de calma y seguridad, la familia Ali, al igual que miles más, tuvo que huir de la nación que amaban, abordando alguno de los botes abarrotados que tardaron ocho semanas en llegar a Kenia. Para entonces Ramla tenía alrededor de 12 años y durante la travesía vio cómo muchos pasajeros caían enfermos o incluso morían de hambre. Este fue el comienzo de muchos desafíos a los que la ahora modelo y activista se ha tenido que enfrentar.


Luego de vivir como refugiada en Kenia y tras una serie de desplazamientos y recorridos, la familia finalmente llegó a Londres y Ramla inició una nueva etapa en su vida, ahora asistiendo a la escuela. Pero ahí sus compañeros de clase comenzaron a burlarse de ella por tener sobrepeso. Esto la llevó a cambiar de hábitos y a demostrarse a sí misma que era capaz de llevar una vida sana y en forma. Se inscribió a un gimnasio local y le llamó la atención el box.


Lo hizo en secreto y nunca se lo contó a su familia porque temía su desaprobación, pues las mujeres musulmanas no deberían practicar deportes y aún menos uno que era considerado masculino. Cuando representaba a Inglaterra en torneos, les decía a sus padres que salía a correr, hasta que uno de sus hermanos la reconoció en la televisión tras ganar uno de los varios títulos que le dio a su país de acogida. Sus papás la obligaron a renunciar en ese momento, pero ella lo retomó más tarde de todos modos, a pesar de tener que ir en contra de las preferencias y creencias de sus padres. Había encontrado en el box una manera de sobresalir y sentirse más completa. Años después, con la ayuda de su esposo y entrenador inglés, Richard Moore —nieto del difunto entrenador de futbol Dave Sexton—, Ramla finalmente se reconcilió con su familia.