TWINSBURG: UNA SEMEJANZA PERFECTA

TWINSBURG: UNA SEMEJANZA PERFECTA

Por: Lorena Domínguez

Imágenes: Cortesía de la marca

Una temporada nueva, colores y texturas qué pretenden sorprendernos y adentrarnos al verano qué tanto esperamos; y es ahí donde Gucci una vez más, de la mano de su director creativo, Alessandro Michele nos deleitan con un desfile único, lleno de semejanzas y a la vez mostrando el carácter singular de la marca.

Al empezar el show, un panel de fotografías se levanta, convirtiendo la pasarela en una especie de “espejo” en el que cada modelo y su gemelo desfilaron simultáneamente. “La ropa se duplica como por arte de magia. Parece perder su carácter singular. El efecto resulta alienador y ambiguo”, comentó el director creativo.


Una historia qué nos invita a pensar qué lo qué vemos no siempre es lo que obtenemos, y a ser más cuidadosos en la manera en qué captamos la realidad, piezas qué nos regresan en el tiempo, como la sastrería de los años setenta, siluetas exageradas de los años ochenta y un toque futurista qué no podemos dejar atrás.


Gucci Twinsburg ha sido una alegación visual cuyo punto final sucedio cuando cada modelo ha salido a desfilar de la mano de su respectivo gemelo, con los retratos del fotógrafo Mark Peckmezian como telón de fondo.


Y es precisamente la imposibilidad de lo perfectamente identico lo que alimenta la magia de los gemelos. Un hechizo genómico queria hacer que esas criaturas fueran exactamente iguales, pero, de hecho, viven de discrepancias y desalineaciones impalpables. Es el engafio de la semejanza. El juego de ilusicón de una simetria rota.



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